Acupuntura y
melatonina

Seguro que nuestros lectores han oído hablar de la melatonina, una hormona producida por la glándula pineal que se utiliza en ocasiones como fármaco o remedio natural por sus diversas propiedades.

En la primera parte de este artículo se describen los aspectos más importantes de la fisiología de la melatonina, así como sus propiedades terapéuticas y la situación actual respecto a su comercialización en nuestro país. En la segunda parte se presenta un estudio preliminar sobre la estimulación de la secreción nocturna de melatonina a través de un tratamiento con acupuntura, una hipótesis enfocada en este caso a la capacidad melatoninérgica de la acupuntura en el tratamiento del insomnio y de la ansiedad.

Fisiología de la melatonina

En primer lugar, es importante distinguir la melatonina de la melanina, ya que esta última es un pigmento de color negro que actúa como el determinante primario del color de la piel humana y es producido por los melanocitos de la epidermis (la enfermedad caracterizada por la ausencia de melanina se denomina albinismo). Por tanto, la melatonina es una hormona que se produce principalmente en la epífisis (también denominada glándula pineal; no confundir con la hipófisis o glándula pituitaria). El precursor químico de la melatonina es la serotonina, neurotransmisor que regula múltiples funciones cerebrales entre las que se encuentra el estado de ánimo; no en vano, el conocido Prozac o la hierba de San Juan aumentan los niveles cerebrales de serotonina. La glándula pineal fue calificada por Descartes como el “tercer ojo”, al considerar que constituía la sede del alma.

La producción de melatonina en la glándula pineal (que se encuentra en el cerebro; ver figura 1) ocurre bajo la influencia del hipotálamo, que es otra glándula que también está situada en el cerebro y que se considera el centro integrador o coordinador del sistema nervioso vegetativo o autónomo, (que incluye al sistema nervioso simpático y al sistema nervioso parasimpático. Concretamente, la glándula pineal recibe órdenes del denominado núcleo supraquiasmático del hipotálamo, el cual recibe información de la retina sobre si es de día o de noche. Específicamente, la liberación de melatonina tiene lugar mediante un proceso de fototransducción, según el cual cuando es de noche la retina del ojo detecta la falta de luz y envía una señal nerviosa al núcleo supraquiasmático, que a su vez estimularía la glándula pineal para producir y liberar melatonina. Por lo tanto, la melatonina se libera principalmente en los periodos de oscuridad, mientras que su cantidad disminuye durante las horas de luz, lo que la convierte en una sustancia idónea para ayudar a regular los denominados ciclos circadianos o ciclos de sueño-vigilia.

Figura 1. UIBICACIÓN GLÁNDULA PINEAL

Una vez liberada a la sangre, la melatonina actúa sobre diferentes órganos, algunos de los cuales pertenecen al sistema nervioso (por ejemplo, la retina, el hipocampo, etc.) y otros al resto del organismo (por ejemplo, el intestino, diversos componentes del sistema inmune, etc.). Es interesante mencionar que la formación de melatonina comienza con la captación del aminoácido triptófano (Trp), que también es el precursor de la propia serotonina (a la que se denomina 5-hidroxitriptamina). Otro aspecto importante a tener en cuenta es el hecho de que la melatonina no se acumula en la glándula pineal, sino que se libera rápidamente después de haberse sintetizado, por lo que los niveles sanguíneos de melatonina reflejan de forma fidedigna el índice de síntesis por la glándula pineal. Por otra parte, la melatonina tiene una vida media relativamente corta (aproximadamente 10-15 minutos), lo cual quiere decir que se metaboliza muy deprisa, principalmente en el hígado, para después eliminarse por la orina.

Aunque clásicamente se consideraba a la melatonina como una hormona exclusiva de la glándula pineal, esta concepción ha cambiado en los últimos años, ya que se ha constatado que la melatonina se puede sintetizar asimismo en otros órganos fuera de la glándula pineal. Entre estos órganos se encuentran el cerebelo, el tracto gastrointestinal (una de las zonas extrapineales en las que se produce mayor cantidad de melatonina, que parece estar implicada en la protección contra las úlceras debido a su alta capacidad antioxidante) y el sistema inmunitario. Como se ha comentado, la melatonina actúa sobre diversos órganos. Algunos de estos órganos forman parte del sistema nervioso (por ejemplo, hipocampo, hipófisis, hipotálamo y otros), y sobre ellos la melatonina ejerce la función de regular los ritmos circadianos. Por el contrario, el efecto de la melatonina sobre otras zonas del cuerpo u órganos no pertenecientes al sistema nervioso central es variado y afecta, entre otras, a la función reproductora. Por ejemplo, en un estudio se observó que los animales a los que se extirpaba la glándula pineal dejaban de presentar los cambios estacionales característicos en su estado reproductor, perdiendo toda sincronización con el ciclo anual. Cuando se les administraba melatonina exógena, los animales recuperaban la sincronía con el ciclo estacional. Se considera, por lo tanto, que la hormona posee (al menos en animales) importantes efectos sobre la reproducción estacional. Por lo que respecta a los seres humanos, la melatonina juega un importante papel en el desarrollo puberal. De hecho, la falta de melatonina puede producir pubertad precoz.

Los ritmos cronobiológicos

Los humanos, al igual que el resto de los organismos vivos, funcionamos mediante un ritmo circadiano (es decir, en ciclos diarios o de 24 horas) en algunos de nuestros procesos biológicos como por ejemplo, el ciclo sueño-vigilia, la temperatura corporal, ect.). Como se ha comentado, la producción de la melatonina por parte de la glándula pineal se estimula durante la oscuridad y se inhibe en los momentos de luz, motivo por el cual se ha denominado a la melatonina “la hormona de la oscuridad”. La secreción máxima de melatonina se alcanza aproximadamente en la mitad de la noche, para disminuir progresivamente durante la segunda parte de la noche. De hecho, se ha observado que la administración de melatonina hacia el principio de la noche genera un avance de fase en el ciclo circadiano (es decir, la aparición de sueño a una hora más temprana en días sucesivos), mientras que la administración de melatonina al final de la noche promueve más bien un retraso del ciclo circadiano (es decir, la aparición de sueño o “ganas de irse a dormir” a horas más tardías de la noche). Por este motivo, se considera a la melatonina una de las sustancias más importantes para la estabilización del ciclo circadiano del sueño-vigilia.

La administración de melatonina exógena produce somnolencia (de hecho, en algunos países la melatonina está comercializada como remedio natural contra el insomnio). Algunos estudios también apuntan que la melatonina también podría mejorar la consolidación del sueño y por tanto resincronizar el ciclo de sueño-vigilia en personas con síndrome de fase del sueño retrasada o en personas ciegas.

En el número de octubre de 2007 de Digitalis (“A quien madruga...”) nos hicimos eco de un estudio realizado en una clínica de patología del sueño en el que se compararon los ritmos biológicos de las personas con hábito trasnochador (cuyo reloj biológico parece estar programado para aguantar despiertos hasta bien entrada la madrugada) y los madrugadores, que parecen funcionar en ciclos más similares al ciclo de la luz solar, levantándose temprano y acostándose también temprano (al anochecer). Este estudio concluyó que los trasnochadores dormían en total un número mayor de horas, pasaban más tiempo en la cama y presentaban un mayor grado de estrés relacionado con el sueño, así como de sintomatología depresiva, en comparación con los madrugadores. También se introdujo el concepto de “síndrome de la fase del sueño retrasada”, trastorno del sueño que consiste en la incapacidad de quedarse dormido hasta altas horas de la madrugada, que suele conllevar dificultades para despertarse a la mañana siguiente temprano para ir a trabajar (o a clase). Habitualmente, los afectados por este síndrome dormirían de 3-4 de la madrugada hasta las 12-13 horas del mediodía, completando un ciclo normal de sueño pero con un horario desfasado respecto al de los ciclos solares. Estas personas suelen dormir bien y de forma regular cuando son capaces de seguir su propio horario de sueño (por ejemplo, durante los fines de semana o en vacaciones), aunque suelen tener problemas para seguir horarios establecidos (laborales, académicos). Entre las terapias recomendadas para el síndrome de la fase del sueño retrasada (que incluyen la fototerapia o terapia de luz, la cronoterapia o ciertos hábitos sobre higiene del sueño saludable) se encuentra la melatonina, que en este caso habría que tomarla aproximadamente una hora antes de la hora a la que queremos acostarnos para ayudar a nuestro reloj biológico a establecer patrones apropiados de sueño.

Melatonina y envejecimiento

  La síntesis de melatonina experimenta importantes cambios a lo largo de la vida de una persona. Así, desde los pocos meses de vida hasta los diez años la producción es muy elevada (lo que probablemente contribuye al elevado número de horas que duermen los bebés o los niños pequeños), disminuyendo de forma abrupta con la aparición de la pubertad. A partir de la pubertad, y especialmente a partir de la edad de treinta años, la secreción de melatonina (especialmente nocturna) va descendiendo de forma gradual, de forma que por ejemplo a los setenta años los niveles plasmáticos de melatonina son inferiores al 10% de los niveles que había antes de la pubertad. Esto ha llevado a algunos autores a postular que la melatonina podría tener un papel importante en el envejecimiento, ya sea como causa o como efecto del mismo. Para comprobar este hecho, se llevaron a cabo algunos estudios con animales en los que se comprobó que la administración de melatonina a ratones adultos prolongaba su vida entre un 10 y un 15%, mientras que la extirpación de la glándula pineal acortaba las vidas de estos ratones. Si bien este es un campo de investigación activa en el que no hay conclusiones definitivas, se sabe que la melatonina posee propiedades que afectan de forma positiva al proceso del envejecimiento, aunque no existen en la actualidad datos suficientes que permitan afirmar que la melatonina sea un agente “rejuvenecedor” en sí mismo.

Melatonina y sistema inmune

La psiconeuroinmunología estudia las interacciones entre el sistema inmune, el sistema nervioso central, el sistema endocrino y la conducta, y engloba disciplinas tan variadas como las neurociencias, la inmunología, la fisiología, la farmacología, la psicología y psiquiatría, la infectología, etc. Uno de los postulados más importantes de la psiconeuroinmunología es que el estrés puede afectar al sistema inmunitario mediante diversos mecanismos (por ejemplo, mediante la alteración de la propia respuesta celular de los linfocitos).

Se ha comprobado que la melatonina ejerce una función estimuladora del sistema inmunitario, capaz de potenciar la respuesta inmunitaria innata y adaptativa e incluso de promover un aumento en el peso de los órganos inmunitarios y un estímulo de su función mediante la activación de la proliferación celular y diversos mediadores inmunológicos presentes en el timo, bazo y médula ósea. Por otra parte, la melatonina estimula la actividad de diversas células del sistema inmune (neutrófilos, macrófagos y células NK o natural killer ) y modula la síntesis y liberación de citoquinas, que son moléculas encargadas de llevar a cabo algunas de las funciones del sistema inmune. Por otra parte, la melatonina aumenta los niveles de linfocitos B y T, lo que conlleva una mejoría de la respuesta humoral (linfocitos B) como de la celular (linfocitos T). De esta forma, la melatonina, producida por la glándula pineal (perteneciente al sistema neuroendocrino) se integraría en una red en la que participa el sistema inmunitario y en la que intervienen asimismo otros sistemas del organismo. Se ha comprobado que la propia conducta o las situaciones de estrés juegan un papel crucial en esta red, si bien los mecanismos específicos no se conocen en su totalidad y constituyen un campo de estudio prometedor para los próximos años.

Otras propiedades de la melatonina

Aunque no se describirán en detalle, la melatonina posee una potente actividad antioxidante, que supera incluso a la del glutation, y que es tan o más eficaz como la vitamina E o la vitamina C en la eliminación de radicales libres. Estas propiedades antioxidantes, que le confieren la capacidad de neutralizar los radicales libres y proteger por tanto el ADN, las proteínas y los lípidos del estrés oxidativo, ha contribuido a la hipótesis de que la melatonina podría constituir un agente antienvejecimiento e incluso antitumoral. De hecho, existe un número creciente de estudios que documentan las cualidades citoprotectoras de la melatonina. Si bien los estudios se han llevado a cabo en su mayoría en animales (principalmente roedores), los resultados han sido muy prometedores en tumores compuestos por diversos tipos de células tumorales, por lo que la melatonina podría llegar a constituir un agente antineoplásico en un futuro esperemos que no muy lejano. De hecho, ya son varios los autores que propugnan el uso de la melatonina en pacientes oncológicos, en virtud de sus propiedades inmunomoduladores y antioxidantes, así como por su capacidad para aliviar algunos de los síntomas que pueden sufrir estos pacientes (por ejemplo, insomnio).

La lista de las propiedades terapéuticas de la melatonina va creciendo, y algunos estudios recientes ponen de manifiesto su capacidad para mejorar la actividad sexual, para reducir la tensión arterial y para tratar algunos problemas psicológicos, entre otros.

Aspectos prácticos del uso terapéutico
de la melatonina

Paradójicamente, en estos momentos la venta de melatonina no está autorizada en España, ni tan solo en forma de complemento dietético (en otros países, como por ejemplo Estados Unidos, es normal encontrar la melatonina como complemento dietético o remedio contra el insomnio en las herboristerías e incluso en los supermercados).

La dosis recomendada varía en función de la persona y de la indicación. Para la indicación más común (insomnio) el rango de dosis suele oscilar entre 0.3 a 5 mg en una dosis única diaria, generalmente antes de ir a dormir (dado que es inductor del sueño). En algunos casos, es necesario tomarlo antes (por ejemplo, a media tarde) para tener el efecto deseado. Cuando el problema es el síndrome de la fase del sueño retrasada o el jet-lag, suele ser necesario tomar melatonina durante unas pocas semanas hasta que los ciclos de sueño vuelven a la normalidad. Por lo que respecta a los efectos secundarios, habitualmente son mínimos o inexistentes, siendo los más habituales somnolencia diurna, mareo o cefalea. En algunos casos puede producirse dolor abdominal o incluso náuseas y vómitos, si bien son muy infrecuentes.

Sin embargo, sí parece que se aceptará la comercialización en los próximos meses de un fármaco denominado Circadin© (comercializado actualmente en el extranjero por el laboratorio farmacéutico Lundbeck) que contiene melatonina de liberación retardada (la misma molécula que la melatonina endógena pero con un excipiente que permite su absorción de forma paulatina), como tratamiento del insomnio bajo prescripción médica. También se comercializará en los próximos meses otro producto procedente de la farmacopea alopática denominado Agomelatina (laboratorio Servier), que es una molécula sintética que actúa sobre los receptores melatoninérgicos MT1 y MT2 y sobre los serotoninérgicos 5-HT2C y que se comercializará en España en los próximos meses como fármaco antidepresivo, también bajo prescripción médica.

Afortunadamente, existen asimismo otras formas de potenciar nuestra propia melatonina endógena sin necesidad de recurrir a suplementos exógenos de melatonina. En el artículo de octubre de 2007 (“A quien madruga...”) se comentan algunas pautas sobre higiene del sueño que permiten potenciar la secreción de melatonina endógena (por ejemplo, exponerse a la luz del día durante una hora temprano por la mañana y adquirir el hábito de no transnochar, con la finalidad de ajustar nuestros ciclos biológicos a los ritmos solares). El uso de acupuntura es otra de las formas que podría ayudar a potenciar la actividad melatoninérgica sin necesidad e recurrir a la ingesta de complementos de melatonina exógena. Dedicaremos la segunda parte de este artículo a explorar esta posibilidad, describiendo los resultados de un estudio preliminar que plantea la posibilidad de utilizar la acupuntura para ayudar al organismo a regular los ciclos sueño-vigilia (y por tanto aliviar el insomnio y la ansiedad asociados), y que podría constituir una alternativa frente a la terapia psicotrópica convencional o a los suplementos exógenos de melatonina en el caso de trastornos relacionados con una secreción nocturna deficiente de melatonina.


Acupuntura y secreción nocturna de melatonina:
una hipótesis para el tratamiento del insomnio
y de la ansiedad asociada

Dado el papel fundamental anteriormente descrito de la melatonina en la mediación de los ciclos de sueño-vigilia o ritmos circadianos, nos interesa aclarar en esta segunda parte dedicada a la melatonina los posibles nexos de unión entre la utilización de la acupuntura y la secreción de dicha neurohormona. Los efectos reguladores y tranquilizantes de la acupuntura y su aplicación en trastornos como el insomnio o la ansiedad han sido documentados en varios ensayos clínicos (1, 2). En el número de diciembre de 2007 de Digitalis publicamos la traducción de un artículo de revisión sobre la “neurobiología de la acupuntura”, y veíamos la compleja cadena de reacciones neurobiológicas asociadas a la aplicación de las agujas de acupuntura (3).

La acupuntura induce un efecto sedante que apoya la validez de su utilización en una gran variedad de trastornos entre los que se incluyen precisamente las alteraciones de los ritmos cronobiológicos. El mecanismo de acción de la acupuntura, aunque descrito parcialmente hasta ahora, posee claramente un componente multifactorial. En base a un estudio preliminar sobre acupuntura y melatonina publicado en The Journal of Neuropsychiatry and Clinical Neurosciences , presentamos a continuación las claves de las hipótesis desarrolladas y las conclusiones de este ensayo sobre la capacidad melatoninérgica de la acupuntura, en el que se valora la existencia de una posible correlación entre el aumento de la secreción nocturna de melatonina y el tratamiento con acupuntura del insomnio y de la ansiedad, teniendo en cuenta la frecuente comorbilidad entre ambos trastornos.

  Con la finalidad de estudiar en la literatura médica la relación entre insomnio y ansiedad y el papel que desempeña la melatonina, se introdujeron en la base de datos Medline (www.pubmed.gov) los términos de búsqueda [anxiety AND insomnia], obteniéndose (con fecha 14 de diciembre de 2008) 2.339 resultados, de los cuales 410 son revisiones. Por su parte, la búsqueda sobre [melatonin AND insomnia] obtuvo 393 resultados. Para determinar la importancia de la investigación en acupuntura en este ámbito, se introdujeron los criterios [acupuncture AND sleep disorder], considerando el concepto de "sleep disorder" como término genérico incluyendo el insomnio, y se obtuvieron 129 referencias. Finalmente exploramos la investigación en acupuntura en relación con el insomnio, la ansiedad y la melatonina, obteniéndose 110 referencias para los criterios [acupuncture AND insomia], 59 referencias para [acupuncture AND anxiety] y 14 referencias en el caso de [acupuncture AND melatonin].

La melatonina juega un papel central en los procesos implicados en la regulación del ritmo del sueño y de la estabilidad anímica según la fisiopatología convencional. Por otra parte, se conoce desde tiempos antiguos el efecto sedante inducido por la estimulación de agujas de acupuntura. En función de estos dos hechos, un colectivo de investigadores planteó la hipótesis sobre la posible aplicación de la acupuntura para potenciar la secreción de la melatonina nocturna con la finalidad de regular el insomnio y la ansiedad. Dicha hipótesis cristalilzó en un estudio preliminar publicado en The Journal of Neuropsychiatry and Clinical Neurosciences en su número de invierno del 2004 (4).

En base a la elevada incidencia del insomnio, y teniendo en cuenta la frecuente comorbilidad entre dicho trastorno del sueño y la existencia de un patrón de ansiedad subyacente, los autores conceptualizan una condición mixta de alta prevalencia definida como "insomnio con ansiedad" (anxious insomnia) . Sin embargo insisten en utilizar el término ansiedad en la definición de este sub-síndrome o perfil ansioso dada su gran prevalencia, y lo diferencian de las entidades psicopatológicas asociadas al síndrome de ansiedad presentado tradicionalmente en la Clasificación Internacional de las Enfermedades (ICD-10) (5) y en otras clasificaciones como el DSM-IV o el ICSD (International Classification of Sleep Disorders) (6).

En la actualidad, el tratamiento farmacológico convencional del insomnio y de la ansiedad se basa principalmente en la sedación mediada por benzodiazepinas, con la consecuencias que conocemos, especialmente cuando se usan de forma prolongada. Así, el uso crónico de benzodiazepinas induce efectos adversos tanto físicos como psicológicos ampliamente documentados, entre los que se encuentra el síndrome de dependencia. En este contexto, la investigación del efecto sedante de la acupuntura aparece como una alternativa a considerar frente a la terapia psicotrópica convencional u otros suplementos de melatonina, especialmente si se pudiera aclarar su posible papel en la estimulación de la secreción nocturna de melatonina, dada la importancia de la neurohormona en la regulación de los ciclos sueño-vigilia. Existen funciones sinérgicas documentadas entre la acupuntura y la melatonina. Por una parte, la melatonina juega un papel sobre el estado de ánimo y los ritmos circadianos, gracias a un aumento de su secreción nocturna, lo cual parece estar relacionado con su implicación en las vías neurotransmisoras GABAérgica y dopaminérgica, que poseen un efecto depresor del sistema nervioso central de consecuencias ansiolíticas, moderadamente hipnóticas y con propiedades anticonvulsivas. Así la carencia de secreción nocturna de melatonina se acompaña de trastornos del sueño y de depresión. Por otra parte, existe asimismo una relación entre la melatonina y el sistema opioide, relacionada con la analgesia y la regulación de estados de estrés mental. La acupuntura en este contexto podría aportar una respuesta ansiolítica por su capacidad de activación del sistema opioide endógeno (3).

Los investigadores se propusieron evaluar los efectos de la acupuntura sobre los niveles de secreción de melatonina y medir las variaciones observadas en la calidad del sueño y del estado de ansiedad (4). Los sujetos fueron seleccionados en función del cumplimiento de siguientes criterios de inclusión: presentar un sub-síndrome ansioso (sin llegar a cumplir con los parámetros completos del DSM-IV para el síndrome de ansiedad), presentar además (en ausencia de factores de estrés externos) al menos 2 síntomas de insomnio según la clasificación internacional de los trastornos del sueño (por ejemplo sueño fragmentado, despertarse con frecuencia, despertarse precozmente por la mañana, imposibilidad de volver a dormirse, cansancio por la mañana a pesar de haber pasado un tiempo normal en la cama) (6), presentar insomnio desde al menos 2 años seguidos y finalmente obtener un resultado superior a 50 en la evaluación del estado ansioso en base a la Zung Anxiety Self Rating Scale . Los 18 sujetos seleccionados tenían conocimiento previo de la acupuntura sin haber sido tratados con ella para el insomnio en los 2 últimos años. Se excluyeron aquellos sujetos con enfermedades médicas que pudieran inducir un insomnio secundario, sujetos que habían trabajado de noche en los 5 años anteriores, menores de 18 y mayores de 55 años, sujetos con antecedentes de alcohol, drogas, tratamiento con neurolépticos o recibiendo psicoterapia.

El estudio se basó en la aplicación única de la acupuntura (no se emplearon ni suplementos de hierbas, ni fármacos o melatonina) durante 10 sesiones programadas en 5 semanas. El control del efecto de la acupuntura sobre la calidad del sueño se llevó a cabo mediante polisomnografía, y una serie de pruebas psicométricas realizadas antes de dormir y al despertar que permitieron completar la evaluación de los resultados y la evolución del estado de ansiedad, de cansancio, episodios de somnolencia o la presencia de síntomas de depresión, el estado de vigilia. Finalmente se realizó un control de la secreción nocturna de melatonina mediante la medida de su metabolito urinario aMT6s (6-sulfatoximelatonina) antes y después del tratamiento con acupuntura, partiendo de la base que el patrón de melatonina es un marcador de los ritmos circadianos y por consiguiente causa del insomnio en sujetos que experimentan una disminución de la secreción nocturna de la neurohormona.

Para llevar a cabo el análisis de los resultados, los investigadores se basaron primero en los datos objetivos de las polisomnografías, perfilando la continuidad del sueño, la arquitectura del sueño y el sueño paradójico o fase REM. En segunda instancia, se estudiaron los resultados de las diferentes variables psicométricas subjetivas, y finalmente de los análisis de la concentración de aMT6s en orina.

Los resultados hallados tienden a confirmar la influencia positiva de la acupuntura sobre varios parámetros polisomnográficos, como el tiempo total de sueño y la eficacia del sueño. Los resultados obtenidos de los diferentes tests psicométricos orientan hacia una sensible mejoría del estado de ansiedad, de depresión, de cansancio y de somnolencia. Los resultados de estas mismas pruebas sobre el estado de vigilia fueron sin embargo más ambiguos, y parecen reflejar una posible modulación del tipo de vigilia tras la acupuntura. El análisis de los principales resultados relativos a la secreción de melatonina indican una correlación significativa entre el momento del día (según los 4 períodos medidos: 21h:00-0h:00, 0h:00-8h:00, 08h:00-15h:00, 15h:00-21h:00) y la fase del experimento (antes o después de la aplicación de la acupuntura), reflejando un aumento de la producción de melatonina por la noche después de la sesión de acupuntura y su disminución a lo largo del día. Los presentes resultados confirmaron la hipótesis inicial de los investigadores acerca de sus efectos positivos sobre el insomnio, su efecto ansiolítico de la acupuntura vía su capacidad de estimular la secreción nocturna de melatonina.

Cabe señalar desde el punto de vista de la Medicina Tradicional China (MTC) que los autores no mencionan los puntos de acupuntura aplicados para el tratamiento, que no figuran detalles por lo tanto sobre la metodología de selección de los mismos, el tipo de puntura o de estimulación. A falta de un conocimiento más completo de los mecanismos de acción de la acupuntura, podría resultar pertinente contemplar en este caso la posibilidad de evaluar diferentes tratamientos en base a la tipología tradicional de la MTC asociada al insomnio y a la ansiedad definiendo una metodología específica para los diferentes síndromes. El insomnio y la ansiedad como estados de perturbación del Shen (espíritu) presentan una diferenciación de síndromes basada principalmente en el estancamiento de qi, el exceso de calor o de fuego, la acumulación de flemas, la insuficiencia de qi o de yin. Los trastornos de insomnio y de ansiedad en este caso implican varias áreas funcionales según la MTC (hígado, corazón, pulmón, riñón, bazo). En tal contexto se trataría de evaluar la correlación entre la estimulación de los puntos de acupuntura y el aumento consecuente de la secreción de melatonina según determinadas combinaciones de los puntos y de estimulación más adecuadas para cada una de las situaciones.

En base a las conclusiones preliminares del ensayo y dada la implicación de la melatonina y la alteración de su patrón de secreción en otros trastornos psíquicos como el trastorno afectivo estacional, el síndrome bipolar, la depresión unipolar, la esquizofrenia, la bulimia, la anorexia, el trastorno obsesivo compulsivo, el síndrome del pánico, los autores destacan numerosas hipótesis complementarias para la orientación, investigación y la evaluación del papel de la acupuntura en estos diversos trastornos. Finalmente, los autores plantean la necesidad de desarrollar estudios complementarios para investigar el comportamiento de otros neurotransmisores implicados en el insomnio y la ansiedad (catecolaminas, serotonina, dopamina, GABA) y su reacción a la estimulación por agujas de acupuntura.

Como bien señalan los autores, la ausencia de un grupo de control mediante acupuntura placebo pone de manifiesto la necesidad de confirmar los resultados obtenidos con ensayos más robustos del punto de vista metodológico. Sin embargo, los resultados de este estudio preliminar ofrecen muy buenas perspectivas para el desarrollo de la investigación sobre la evaluación de la acupuntura como factor potenciador del tono melatoninérgico y como potencial método alternativo al tratamiento farmacológico convencional o suplementación de melatonina en el tratamiento de ciertos cuadros de insomnio con ansiedad asociada y de otros trastornos que implican una alteración del patrón de secreción nocturna de melatonina.

REFERENCIAS

1. Role of acupuncture in the treatment of insomnia: A comprehensive review. Ramprasad Kalavapalli and Ravi Singareddy. Complement Ther Clin Pract. 2007 Aug;13(3):184-93. Epub 2007 Apr 6.

2. Acupuncture for insomnia. Cheuk DK, Yeung WF, Chung KF, Wong V. Cochrane Database Syst Rev. 2007 Jul 18;(3):CD005472.

3. Neurobiology of Acupuncture: Toward CAM, Sheng-Xing Ma. Evidence-based Complementary and Alternative Medicine (eCAM), Jun 2004; 1: 41 - 47

4. Acupuncture Increases Nocturnal Melatonin Secretion and Reduces Insomnia and Anxiety: A Preliminary Report. D. Warren Spence, M.A., Leonid Kayumov, Ph.D., DABSM, Adam Chen, Ph.D., Alan Lowe, M.D., Umesh Jain, M.D., Martin A. Katzman, M.D., Jianhua Shen, M.D., Boris Perelman, Ph.D., Colin M. Shapiro, MBBCh, Ph.D., FRCP(C). J Neuropsychiatry Clin Neurosci 16:1, Winter 2004

5. Clasificación Internacional de las Enfermedades (ICD-10). Organización Mundial de la Salud. Disponible en http://www.who.int/classifications/apps/icd/icd10online/ Consultado el 14 de diciembre del 2008.

6. International Clasificaction of Sleep Disorder. Consultado el 14 de diciembre del 2008. Disponible en http://www.neuronic.com/neuronics/icsd.htm

 

 

 

 

 

 

 

 

PUBLICIDAD
Publicación de ISMET sobre investigación en Terapias Naturales 7 de Septiembre 2010

PUBLICIDAD