| Editorial
Conocemos que nuestras estructuras de pensamiento condicionan la visión de nuestro entorno y la capacidad de análisis del mismo. Pero quizá obviamos que dichas estructuras son más profundas y difíciles de cambiar de lo que pensamos.
Hoy en día nos encontramos en una situación social en la que los elementos que en apariencia garantizaban una estabilidad, están agotando su tiempo y con ello la imagen de perdurabilidad a la que estábamos acostumbrados. Existen varios indicadores que muestran cambios, aunque aún sea difícil ver el alcance y la dimensión de este movimiento. A la vez, desconocemos si estos serán para mejor o peor, ya que posiblemente esta percepción dependerá de la situación de cada uno.
En este escenario, que acabará por afectar a corto o medio plazo a sectores que incluso todavía parecen estar inmunes a esta ruptura, cada vez se oyen a más y variados entornos que justifican su existencia y continuidad con pretextos a favor de la sostenibilidad. Las empresas menos sostenibles a favor de la sostenibilidad, nuevas empresas que lanzan servicios y productos a favor de la sostenibilidad, otras que hablan sobre la sostenibilidad de la sostenibilidad…
Por su parte, las terapias naturales también reclaman su posición en la carrera de la sostenibilidad. Un ejemplo de ello y que aprovechamos la ocasión para presentarla, es la Eco Universidad del Campus por la Paz (www.uoc.edu/cooperacio/) , iniciativa de la UOC (Universitat Oberta de Catalunya) que tiene como buen propósito aglutinar diferentes disciplinas consideradas como alternativas con un criterio ético y ecológico, como son la bio arquitectura, banca ética, energías limpias, etc., y de este modo ofrecerles un lugar que garantice su evolución y difusión en el medio social.
Uno de los principales retos al que se enfrenta la Eco Universidad, es ofrecer herramientas para que cualquier persona que participe, pueda realizar un ejercicio de autocrítica del cual hablaremos a continuación y encontrar su lugar desde donde colaborar para poner en marcha, el hasta ahora, intuitivo potencial de la Eco Universidad.
Pero pongamos un ejemplo de la dificultad que tenemos al intentar cambiar nuestras estructuras de pensamiento: si analizamos un término ampliamente utilizado en el ambiente “eco” como puede ser “sostenibilidad”, en su origen estaba vinculado a conservar y vendría de sostener, sustentar, mantener firme una cosa. El término sostenibilidad puede ser aplicado a cualquier escenario: recursos naturales, salud, economía, organización de trabajo, pensamiento, etc. En realidad la palabra puede ser utilizada para significar casi cualquier cosa que uno desee, lo que constituye parte de su atractivo. Precisamente fue en el marco económico donde nació y se diversificaron los sentidos e ideas atribuidas que actualmente dan sentido a los términos de sostenibilidad y desarrollo sostenible, dado que siempre han estado vinculados al factor “crecimiento”.
Pero precisamente cuando surgieron las primeras voces de alerta sobre un crecimiento económico ligado a lo que algunos autores denunciaron como factores de riesgo: la “ laissez faire ” con la idea de libre mercado y autorregulación económica, se alzaron las primeras reacciones en contra de denuncia al crecimiento sin límites, dado la desconsideración que este tenía sobre los propios límites biológicos del planeta. Así que los modelos de crecimiento incorporaron una variable medioambiental, de la que se han derivado dos corrientes: la neoclásica, derivada de la economía ambiental y la economía ecológica. La primera se caracteriza por reemplazar los recursos naturales por la tecnología y así seguir garantizando el crecimiento. La segunda contempla la imposibilidad de mantener un crecimiento exponencial, dado que nos encontramos en un planeta finito.
Vemos que un simple término, que a priori, uniría bajo una misma idea a personas con el motivo de impulsar un “proyecto sostenible”, puede representar formas y contenidos muy dispares. Este es el principal motivo por el que se ha comentado la necesidad de incorporar una visión auto crítica, aplicada a modo de ejercicio.
En relación a las terapias naturales, también es necesaria una revisión de la intencionalidad con la que se integran dentro del proyecto de la Eco Universidad. Tal como hemos visto, aplicar un criterio de sostenibilidad está sujeto a una ideología y sus consecuencias, así pues las terapias naturales también se encuentran en una situación muy parecida. En este caso el debate está siempre centrado sobre quienes pueden aplicar o no las terapias naturales, pero este debate muestra el mismo trasfondo con el que muchas veces se enmascara el discurso de la sostenibilidad: intereses no cooperativos, crecimiento y riqueza desmedida. Quizá uno de los verdaderos retos que tiene el Eco Universidad en el campo de la salud, es garantizar que este debate no invada su proyecto, del modo que las terapias naturales queden preservadas de ser utilizadas como elementos de poder, siguiendo de este modo las mismas formas jerarquizadas que nuestro modelo sanitario actual aplica.
Así pues, desde Digitalis animamos a la Eco Universidad para que sea el “generador” de un campo de conocimiento y profesionales que se rigen desde las relaciones de cooperación y ayuda, en el que al paciente se le informa, además de ofrecerle todos los medios y acompañamiento para la toma de sus decisiones, además de quedar reflejado en su proyecto educativo con la garantía de que futuros profesionales puedan desempañar su labor desde este papel, además de aceptar la colaboración abierta y sin roles de subordinación que paradójicamente acaban perjudicando al propio paciente.
Así pues, del mismo modo que según la intencionalidad aplicada al criterio de sostenibilidad puede modificar sustancialmente su significado, las terapias naturales, no por ser “naturales”, están exentas de una revisión de su intencionalidad.
Una vez más desde Digitalis abrimos la reflexión y discusión sobre este tema a través de cartaslectores@e-digitalis.com
Jordi Vinadé
Editor de Digitalis |