| Editorial
El pasado mes de octubre el organismo interterritorial del Ministerio de Sanidad, decidió incluir de forma progresiva (hasta el 2010) en el calendario vacunal de las diferentes comunidades autonómicas, la vacuna contra el Virus del papiloma humano (VPH). Tanto la decisión del Ministerio de Sanidad como la aplicación de la campaña se han seguido de una creciente polémica y controversia, generada a partir de opiniones de expertos en el campo de investigación y otros profesionales vinculados con la salud, de los cuales y a continuación mencionaremos los que nos han parecido más relevantes.
El cáncer de cuello uterino se le atribuye una vinculación con la evolución no controlada de lesiones provocadas por el virus del papiloma humano. Existen más de cien cepas de VPH y la vacuna presenta una cobertura parcial (como cualquier otra vacuna o fármaco), pero suficientemente satisfactoria según la información actual que se desprende de estudios actuales, para evitar cuatro tipos de virus: el tipo 6, 11, 16 y 18.
Los estudios de la vacuna aún no han podido demostrar una prevención sobre el cáncer uterino, dado que este cáncer tarda entre 10 y 30 años en desarrollarse después del contagio con VPH. El ensayo más largo que se ha llevado a cabo es de 6 años y es de fase II (el estudio de un fármaco tiene 4 fases, la fase II trata de establecer las medidas preliminares de la relación eficacia/toxicidad, así como las dosis óptimas y límites de variaciones según las condiciones a tratar).
Otro aspecto que cabe destacar son las dudas derivadas del tiempo de cobertura de la vacuna, se estima que la duración de los anticuerpos a partir de la administración de la misma es entre 6 y 7 años, sin saber todavía si serán necesarias dosis de recuerdo y la eficacia/riesgo de las mismas.
No todas las infecciones por VPH acaban desarrollando cáncer de cuello uterino, la propia inmunidad natural así como el cribaje y tratamiento de lesiones precancerosas pueden evitar su aparición. La incidencia del cáncer de cuello uterino en nuestro país cada año es de 7,6 casos nuevos por cada 100.000, y la mortalidad registrada es de 600 mujeres al año. Afortunadamente, del total de defunciones femeninas producidas durante un año, situamos las provocadas por cáncer de cuello uterino en el 0,4% de todas las otras causas de mortalidad, por lo que se desprende que no se trata de una de las muertes más frecuentes, tal como se ha informado a través de algunos medios.
Por último i no menos importante, 35 familias han sufrido e informado de reacciones adversas graves después de la administración de la vacuna, motivo que supuso una suspensión cautelar de la campaña de vacunación. A consecuencia de estos hechos se elaboró un informe a cargo del comité de expertos del Ministerio de Sanidad, del que tan sólo se desprende una argumentación ambigua, que en ningún modo puede ser tomada como una resolución definitiva sobre la seguridad de la vacuna.
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Jordi Vinadé
Editor de Digitalis |