El dopaje en el deporte y en la sociedad actual.

En este número de Digitalis hemos creído interesante referirnos a un artículo publicado recientemente en la prestigiosa revista Lancet sobre el uso de anabolizantes y el dopaje en el deporte y en la sociedad, un tema de candente actualidad. Es un tema importante para los terapeutas de prácticamente cualquier disciplina, ya que cada vez más se pueden encontrar personas que consumen este tipo de sustancias y es importante tenerlas en cuenta, recordar preguntar por su uso y recoger una historia detallada sobre el uso de estas sustancias y saber sus efectos sobre la salud.

El artículo que comentaremos se trata de un artículo de revisión realizado por el Instituto Karolinska de Suecia, y presenta una visión detallada y documentada del uso de sustancias de dopaje, describiendo su prevalencia, riesgos y situación actual.

El uso de sustancias farmacológicas activas que mejoran el rendimiento en el trabajo y los deportes es una práctica realizada desde hace siglos. Por citar algún ejemplo de la historia, está documentado que los Incas masticaban hojas de coca ante los trabajos que requerían un esfuerzo físico extenuante. También está descrito que durante las Olimpiadas griegas se consumían setas y opio para incrementar el rendimiento deportivo, o durante la Segunda Guerra Mundial se sabe que pilotos y soldados consumían anfetaminas para combatir el cansancio (1).

Sin embargo, no es hasta hace cuarenta años que se introducen los esteroides anabolizantes androgénicos, como la testosterona. Esta práctica es conocida como “dopaje”.  Actualmente, el uso de anabolizantes no está restringido por la ley y, de hecho, se ha convertido en una práctica normal entre habituales del gimnasio muy centrados en su imagen corporal.
Es difícil contabilizar el uso de estas sustancias en la población, debido a que se oculta o no se comenta en las entrevistas, pero varias encuestas realizadas en Estados Unidos y en Suecia sitúan este consumo entre un 1 y un 5 % de personas que refieren haber consumido sustancias de dopaje en algún momento de su vida (2).
La Agencia mundial anti-dopaje (World Anti-Doping Agency, WADA) publica una lista anual sobre las sustancias que están prohibidas en el deporte de competición. Algunas de las sustancias citadas en estas listas son, además de esteroides anabolizantes, antiestrógenos para compensar los efectos secundarios de los anabolizantes, b-bloqueantes (como el SUMIAL) para mejorar la práctica de tiro (ya que disminuyen el temblor fino que resulta de la ansiedad), hormona del crecimiento, etc. También en estas listas se explicitan prácticas prohibidas por esta organización relacionadas con el dopaje, como aumentar la transferencia de oxígeno en la sangre (mediante transfusión de sangre o administración de eritropoyetina recombinante) o manipular muestras recogidas para el control antidopaje.
El problema principal con estas sustancias no solo es su uso ilícito para mejorar unas marcas deportivas o un físico deseado, sino sus riesgos sobre la salud en general, desconocidos por muchos de sus consumidores.
Se ha demostrado que los comúnmente denominados anabolizantes (esteroides anabolizantes) tienen un efecto de mejoría de la actividad física, sobre todo cuando se combinan con ejercicio muscular como pesas. Sin embargo, a pesar de que existe un aumento de la fuerza muscular y una hipertrofia muscular, la resistencia aeróbica no mejora en absoluto (3).

Los riesgos de estas sustancias son múltiples. Describiremos de manera concisa y clara los más importantes asociados a cada sustancia específica:

Estimulantes del sistema nervioso central

Entre estas sustancias, las más utilizadas son las anfetaminas. Estos agentes producen, entre otros efectos “buscados”, euforia, alivio del cansancio y aumento de la confianza en uno mismo. Sin embargo, pueden producir efectos adversos a nivel de aumento de la tensión arterial, arritmias y, a dosis elevadas, pueden producir agresividad o incluso síntomas psicóticos (4). Además de estos riesgos asociados, este tipo de sustancias pueden producir abuso y dependencia a largo plazo.

 

Esteroides anabolizantes androgénicos

Los efectos secundarios a nivel endocrino son esterilidad, ginecomastia (crecimiento de las mamas en varones), atrofia testicular y signos de virilización en mujeres (como acné, amenorrea, la voz se hace más grave, etc.). Alteran también el perfil lipídico de la sangre, aumentando los niveles de colesterol. Afectan al corazón y se han descrito algunos casos de muerte por causa cardíaca asociada a su uso (5). A nivel de la salud mental, los esteroides se sabe que pueden provocar episodios psicóticos, ansiedad, cambios de humor, hostilidad e incluso agresividad (6).

 

Eritropoyetina

Los riesgos con el uso para dopaje de esta sustancias son serios y se incluyen el infarto de miocardio, los accidentes cerebrovasculares y un riesgo aumentado de tromboembolismos (7).

 

Los autores del artículo comentan algunas de las propuestas para prevenir estas prácticas de dopaje. Entre ellas incluyen la continuación de la realización sistemática y estricta de controles anti-dopaje en los atletas, campañas de educación a nivel poblacional y servicios de información (como por ejemplo, una línea telefónica gratuita y anónima que se estableció en 1993 en Suecia, y que ahora también existe en Holanda, Dinamarca y Noruega) y programas de intervención pedagógicas en sujetos de riesgo (como institutos, gimnasios, etc.).
Aunque no sea objeto del presente artículo de Digitalis, existen otras formas de optimizar el rendimiento deportivo y la forma física, más naturales y que no suponen un riesgo para la salud. Entre algunas de todas ellas se encuentran la vitamina D (8), el té verde como antioxidante y su efecto sobre la regulación de la secreción de insulina (9) y Medicinas Alternativas y Complementarias (10) en general.
En una serie de artículos redactados por la Asociación Americana de Dietética, el Colegio Americano de Medicina del Deporte y la Asociación Canadiense de Dietistas se citan algunas de las prácticas que aconsejan estos colectivos para mejorar el rendimiento deportivo mediante cambios dietéticos que no suponen un riesgo para la salud (10 y 11). Así, la principal recomendación es la de realizar una selección apropiada de alimentos y líquidos, asesorado por un experto en nutrición y medicina del deporte, establecer los horarios de las ingestas y añadir suplementos alimenticios que optimicen un adecuado ejercicio.
Estas recomendaciones están basadas en una rigurosa revisión de la evidencia científica que existe al respecto. Por ejemplo, sugieren que la ingesta de carbohidratos y proteínas debe realizarse cuando el cuerpo vaya a realizar una actividad física elevada. La ingesta de grasa, por otra parte, debe ser suficiente para proveer al organismo de los ácidos grasos esenciales y las vitaminas solubles en lípidos, así como para contribuir al nivel de energía necesario para el organismo adaptado a la actividad física del individuo.

Como conclusión, los autores del artículo que hemos comentado destacan el preocupante aumento del uso de sustancias de dopaje, en especial el de esteroides anabolizantes androgénicos, tanto en deporte de competición como en deporte amateur y en la población general, a pesar del amplio desconocimiento sobre los riesgos para la salud que conlleva su uso.



REFERENCIAS

  • Grivetti LE, Applegate EA. From Olympia to Atlanta: a cultural-historical perspective on diet and athletic training. J Nutr 1997; 127 (5 suppl): 860S–68S.

  • Catlin DH, Murray TH. Performance-enhancing drugs, fair competition, and Olympic sport. JAMA 1996; 276: 231–37.

  • Bhasin S, Storer TW, Berman N, et al. The eff ects of supraphysiologic doses of testosterone on muscle size and strength in normal men. N Engl J Med 1996; 335: 1–7.

  • Smith GM, Beecher HK. Amphetamine sulfate and athletic performance, I: objective eff ects. JAMA 1959; 170: 542–57.

  • Urhausen A, Holpes R, Kindermann W. One- and two-dimensional echocardiography in bodybuilders using anabolic steroids. Eur J Appl Physiol Occup Physiol 1989; 58: 633–40.

  • Bagatell CJ, Bremner WJ. Androgens in men—uses and abuses. N Engl J Med 1996; 334: 707–14.

  • Lippi G, Franchini M, Salvagno GL, Guidi BC. Biochemistry, physiology and complications of blood doping: facts and speculation. Crit Rev Clin Lab Sci 2006; 43: 349–91.

  • Cannell JJ, Hollis BW, Sorenson MB, Taft TN, Anderson JJ. Athletic Performance and Vitamin D. Med Sci Sports Exerc. 2009 Apr 3.

  • Venables MC, Hulston CJ, Cox HR, Jeukendrup AE. Green tea extract ingestion, fat oxidation, and glucose tolerance in healthy humans. Am J Clin Nutr. 2008 Mar;87(3):778-84.

  • Nichols AW, Harrigan R. Complementary and alternative medicine usage by intercollegiate athletes. Clin J Sport Med. 2006 May;16(3):232-7.

  • Rodriguez NR, DiMarco NM, Langley S; American Dietetic Association; Dietetians of Canada; American College of Sports Medicine. Position of the American Dietetic Association, Dietitians of Canada, and the American College of Sports Medicine: Nutrition and athletic performance. J Am Diet Assoc. 2009 Mar;109(3):509-27.

  • American Dietetic Association; Dietitians of Canada; American College of Sports Medicine, Rodriguez NR, Di Marco NM, Langley S. American College of Sports Medicine position stand. Nutrition and athletic performance. Med Sci Sports Exerc. 2009 Mar;41(3):709-31.

  • Graham MR, Davies B, Grace FM, Kicman A, Baker JS. Anabolic steroid use: patterns of use and detection of doping. Sports Med. 2008;38(6):505-25.

PUBLICIDAD
Publicación de ISMET sobre investigación en Terapias Naturales 7 de Septiembre 2010

PUBLICIDAD