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Estimulantes del sistema nervioso central
Entre estas sustancias, las más utilizadas son las anfetaminas. Estos agentes producen, entre otros efectos “buscados”, euforia, alivio del cansancio y aumento de la confianza en uno mismo. Sin embargo, pueden producir efectos adversos a nivel de aumento de la tensión arterial, arritmias y, a dosis elevadas, pueden producir agresividad o incluso síntomas psicóticos (4). Además de estos riesgos asociados, este tipo de sustancias pueden producir abuso y dependencia a largo plazo.
Esteroides anabolizantes androgénicos

Los efectos secundarios a nivel endocrino son esterilidad, ginecomastia (crecimiento de las mamas en varones), atrofia testicular y signos de virilización en mujeres (como acné, amenorrea, la voz se hace más grave, etc.).
Alteran también el perfil lipídico de la sangre, aumentando los niveles de colesterol. Afectan al corazón y se han descrito algunos casos de muerte por causa cardíaca asociada a su uso (5).
A nivel de la salud mental, los esteroides se sabe que pueden provocar episodios psicóticos, ansiedad, cambios de humor, hostilidad e incluso agresividad (6).
Eritropoyetina

Los riesgos con el uso para dopaje de esta sustancias son serios y se incluyen el infarto de miocardio, los accidentes cerebrovasculares y un riesgo aumentado de tromboembolismos (7).
Los autores del artículo comentan algunas de las propuestas para prevenir estas prácticas de dopaje. Entre ellas incluyen la continuación de la realización sistemática y estricta de controles anti-dopaje en los atletas, campañas de educación a nivel poblacional y servicios de información (como por ejemplo, una línea telefónica gratuita y anónima que se estableció en 1993 en Suecia, y que ahora también existe en Holanda, Dinamarca y Noruega) y programas de intervención pedagógicas en sujetos de riesgo (como institutos, gimnasios, etc.).
Aunque no sea objeto del presente artículo de Digitalis, existen otras formas de optimizar el rendimiento deportivo y la forma física, más naturales y que no suponen un riesgo para la salud. Entre algunas de todas ellas se encuentran la vitamina D (8), el té verde como antioxidante y su efecto sobre la regulación de la secreción de insulina (9) y Medicinas Alternativas y Complementarias (10) en general.
En una serie de artículos redactados por la Asociación Americana de Dietética, el Colegio Americano de Medicina del Deporte y la Asociación Canadiense de Dietistas se citan algunas de las prácticas que aconsejan estos colectivos para mejorar el rendimiento deportivo mediante cambios dietéticos que no suponen un riesgo para la salud (10 y 11). Así, la principal recomendación es la de realizar una selección apropiada de alimentos y líquidos, asesorado por un experto en nutrición y medicina del deporte, establecer los horarios de las ingestas y añadir suplementos alimenticios que optimicen un adecuado ejercicio.
Estas recomendaciones están basadas en una rigurosa revisión de la evidencia científica que existe al respecto. Por ejemplo, sugieren que la ingesta de carbohidratos y proteínas debe realizarse cuando el cuerpo vaya a realizar una actividad física elevada. La ingesta de grasa, por otra parte, debe ser suficiente para proveer al organismo de los ácidos grasos esenciales y las vitaminas solubles en lípidos, así como para contribuir al nivel de energía necesario para el organismo adaptado a la actividad física del individuo.
Como conclusión, los autores del artículo que hemos comentado destacan el preocupante aumento del uso de sustancias de dopaje, en especial el de esteroides anabolizantes androgénicos, tanto en deporte de competición como en deporte amateur y en la población general, a pesar del amplio desconocimiento sobre los riesgos para la salud que conlleva su uso.

REFERENCIAS
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- Catlin DH, Murray TH. Performance-enhancing drugs, fair competition, and Olympic sport. JAMA 1996; 276: 231–37.
- Bhasin S, Storer TW, Berman N, et al. The eff ects of supraphysiologic doses of testosterone on muscle size and strength in normal men. N Engl J Med 1996; 335: 1–7.
- Smith GM, Beecher HK. Amphetamine sulfate and athletic performance, I: objective eff ects. JAMA 1959; 170: 542–57.
- Urhausen A, Holpes R, Kindermann W. One- and two-dimensional echocardiography in bodybuilders using anabolic steroids. Eur J Appl Physiol Occup Physiol 1989; 58: 633–40.
- Bagatell CJ, Bremner WJ. Androgens in men—uses and abuses. N Engl J Med 1996; 334: 707–14.
- Lippi G, Franchini M, Salvagno GL, Guidi BC. Biochemistry, physiology and complications of blood doping: facts and speculation. Crit Rev Clin Lab Sci 2006; 43: 349–91.
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- Venables MC, Hulston CJ, Cox HR, Jeukendrup AE. Green tea extract ingestion, fat oxidation, and glucose tolerance in healthy humans. Am J Clin Nutr. 2008 Mar;87(3):778-84.
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- Graham MR, Davies B, Grace FM, Kicman A, Baker JS. Anabolic steroid use: patterns of use and detection of doping. Sports Med. 2008;38(6):505-25.
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