Arteterapia desde la Asociación Profesional Española de Arteterapeutas (ATE)






INTRODUCCIÓN

La ATe es una asociación sin ánimo de lucro que trabaja en este campo de estudio heterogéneo denominado Arteterapia, con el objeto de proporcionar un marco referencial sobre el nivel de competencia profesional de los arteterapeutas.

“La ATe solamente reconoce como miembros a aquellos que se hayan graduado satisfactoriamente, habiendo pasado por un periodo de formación en arteterapia. Esta formación deberá ser reconocida, validada y aprobada por la Ate” (p. 1).

En España existen otras asociaciones dentro del contexto de la utilización de medios artísticos en un entorno terapéutico, sin embargo podemos considerar que el trabajo realizado hasta ahora por la ATe ha supuesto un gran avance en el esclarecimiento de aspectos primordiales para el reconocimiento, desarrollo e integración del arteterapia en la red de profesiones asistenciales de nuestro pais.

Desde sus inicios en el 2002 la ATe ha tomado como referencia los criterios del BAAT (British Association of Art therapists), la AATA (American Art therapy Association), la FEAP (Federación Española de Asociaciones de Psicoterapia) y ECARTE (European Consortium of Arts therapies).

Hoy en día la ATe ofrece a sus socios un seguro de responsabilidad civil incluido en la cuota para miembros titulares, grupos de apoyo clínico de acceso gratuito para terapeutas en ejercicio, supervisión grupal y boletín mensual para informar a todos los socios sobre cualquier cuestión que pueda ser de interés.

Los límites del marco arteterapéutico
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“El Arteterapia es una profesión de ámbito asistencial que se caracteriza por el uso de medios y procesos artísticos para ayudar a contener y solventar los conflictos emocionales o psicológicos de las personas.

En Arteterapia, el proceso de creación artístico y los objetos resultantes actúan como intermediarios en la relación terapéutica, permitiendo que determinados sentimientos o emociones conflictivas encuentren vías de expresión complementarias o alternativas a la palabra. Los campos de aplicación del arteterapia se extienden a la salud, la educación y la asistencia social.

…Los/as arteterapeutas registrados en la ATe tienen por objetivo facilitar a sus clientes un espacio de expresión, que les posibilite crear y asumir sus propias decisiones. Animarles a utilizar los medios y procesos de creación plástica para indagar y descubrir aquellos aspectos de sus emociones que le resultan más complejos y confusos y que no siempre pueden ser formulados verbalmente”.

Esta definición, contenida y enmarcada en el Código Ético de la Asociación Profesional Española de Arteterapeutas (2006), expresa en pocas líneas la esencia de la actuación arteterapeútica, que debe ser siempre pensada desde las necesidades y circunstancias del paciente, y que por tanto, puede integrar varias formas de trabajo, según el contexto y el tipo de usuario.

La pluralidad de enfoques y vías de acercamiento que pueden rodear la actuación arteterapeutica obliga al profesional a ser muy minucioso a la hora de cerciorarse de que sus servicios tienen una aplicación adecuada y dentro del marco de unas condiciones apropiadas, que obligan al terapeuta a conocerse bien a sí mismo y sus propias limitaciones personales. Sobre este nivel de competencia y contención nuestro Código Ético propone un marco referencial para salvaguardar una práctica segura, que garantice los derechos de arteterapeutas e interesados. En esto consiste la diferencia entre arteterapia y otras actuaciones que acercan el arte a cualquier colectivo o individuo sin plantearse un antes, un durante y un después pormenorizados desde la psicoterapia.

Campos de aplicación
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Como sabemos, en cualquier ámbito, la efectividad de la psicoterapia se basa en la escucha no intrusiva que proporciona la relación terapeutica. El terapeuta con sensibilidad artística formado en arteterapia dispone, de una herramienta que actúa como un amplificador de la posibilidad de comunicar de manera segura. Esto hace que arteterapia esté particularmente indicado en casos con dificultades para la comunicación verbal.

Los arteterapeutas trabajan en equipos multidisciplinares, principalmente en las áreas de la sanidad y la educación, ejerciendo en los mismos centros o desde sus despachos profesionales. Actualmente son muchos los centros asistenciales y educativos de la red pública catalana y española, que acogen a arteterapeutas en formación para llevar a cabo sus prácticas. Se aplica arteterapia en escuelas como taller de soporte y asesoramiento emocional, en hospitales (cuidados paliativos, apoyo a las familias, enfermedades pediátricas crónicas…), en centros de día, grupos de apoyo promovidos por asociaciones… Tratándose de colectivos tan diversos, en diferentes ámbitos, con distintos modelos y distintos niveles de intervención, los arteterapeutas evalúan y supervisan continuamente sus propuestas para adaptarlas al paciente/cliente así como el proceso arteterapeutico que se lleva a cabo.

El término terapia artística se empezó a utilizar en tiempos de la 2ª Guerra Mundial. En Gran Bretaña Adrian Hill, un artista que pasaba su convalecencia en un sanatorio de heridos de guerra, se dedicó a pintar y, poco a poco, a compartir su actividad creativa con otros enfermos, lo cual resultó tener efectos muy reconfortantes para los usuarios y asistentes que residían en la institución en aquellos momentos tan cargados de tristeza y angustia. Finalizada la guerra en 1946, Adrian Hill se convirtió en el primer arteterapeuta que trabajaba de forma remunerada en un hospital.

Por aquel entonces, en los EEUU, Margaret Naumberg terapeuta de orientación psicoanalítica y reconocida pionera de la terapia artística, describió: “El proceso de terapia artística se basa en reconocer que los sentimientos y los pensamientos más fundamentales del hombre, derivados del inconsciente, alcanzan expresión a través de imágenes y no de palabras” ( Naumberg, 1958, citada en Dalley, 1987).

En arteterapia entendemos los procesos creativos como el juego que nos ayuda a comprender la realidad, mentalizarla, hacerla nuestra representándola, en el caso de las artes plásticas, con objetos, que a su vez nos representan, porque reflejan nuestro ser en relación a nuestro momento vital presente, pasado y futuro. Estos procesos se dan en una zona intermedia, cercana al inconsciente y son algunas veces facilitadores que despliegan el camino de las palabras, otras veces las representan y otras las suplen. En esta convicción, constatada a lo largo de la historia del arte, se sustenta la seguridad que tenemos los arteterapeutas cuando ofrecemos un kit de artes plásticas en nuestras sesiones, confiando en que pueda iniciarse uno de estos procesos. Tomando unas palabras del prólogo del libro de Tessa Dalley (1987):

“…esa confianza creciente entre los terapeutas artísticos acerca de que tienen un papel importante que desempeñar en el cuidado terapéutico de determinados pacientes, está relacionada con una visión distinta sobre la naturaleza y la función del arte y sobre su papel en una vida humana integrada y creativa. La terapia artística hunde sus raíces en numerosas disciplinas educativas, estéticas y psicológicas que llevan mucho tiempo funcionando…”

Sobre la formación de arteterapeutas y el nacimiento de la ATe
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En España, el primer Master en Arteterapia, aplicaciones psicoterapéuticas de la práctica artística, se creó en Barcelona, de la mano de dos arteterapeutas formados en UK (Joaquim Català y Carles Ramos) y un especialista en educación artística (el Dr. José M Barragán). Desde el Departamento de Dibujo de Bellas Artes de la Universidad de Barcelona en coordinación con la ONG Metáfora, Centre d'Estudis d'Artteràpia se organizaron los estudios de posgrado en esta especialidad. La actividad docente se abrió en octubre del 1999 en unas instalaciones anexas a la facultad de Bellas Artes, aunque pronto, por razones estructurales y de espacio, se trasladó a la sede de Metáfora, hasta hoy. Fue en este Master de la UB/ Metáfora, paralelamente al desarrollo de la actividad docente, donde se constituyó la ATe.

La vivencia de las primeras promociones del Master, sobre todo en el área práctica y experiencial, resultó reveladora: arteterapia se reafirmaba como una de las disciplinas investidas para llenar muchas de las brechas que existen en la asistencia psico-emocional de nuestra educación y salud públicas.

Si bien el camino para conseguir el reconocimiento y la regulación de una profesión es siempre largo, la ATe que continúa su labor para conseguir el respaldo oficial necesario, tiene ya un buen trecho recorrido con este objetivo prioritario.

En el momento presente son varios los centros que están ofreciendo formación en arteterapia, y se está poniendo mucho empeño por parte de la ATe y otras asociaciones afines en la voluntad de constituir federación. Trabajar coordinados, aunando criterios, teniendo formaciones compatibles y objetivos comunes, puede ser determinante para conseguir el reconocimiento oficial del arteterapia en un futuro próximo.

Mientras tanto, en nuestro día a día, comprobamos cómo en muchos casos arteterapia puede resultar la mejor ayuda de todas las posibles, y como la demanda de arteterapeutas por parte de las instituciones, puede acabar siendo la vía directa a un proyecto de ley para el reconocimiento profesional.

REFERENCIAS

  1. Dalley, T. (1987). El arte como terapia. Barcelona: Editorial Herder
  2. Asociación Profesional Española de Arteterapeutas. (2002). Código Ético. Aprobado.por asamblea en julio del 2006. Obtenido el 15 de noviembre del 2009, de http://www.arteterapia.org.es/

 

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Publicación de ISMET sobre investigación en Terapias Naturales 7 de Septiembre 2010

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