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Julio - Agosto 2007
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Yoga y depresión
El yoga es una técnica milenaria que
se originó en la India, concebido como un sistema complejo
que comprendía prácticas tanto físicas
como espirituales y morales, dirigidas a alcanzar un estado
de “conciencia”. Actualmente es una técnica física
muy extendida en Occidente que se utiliza tanto para fines
físicos y de salud como para fines filosófico-espirituales.
DENTRO DE los beneficios de esta práctica es conocido
su efecto relajante y aliviante de depresiones, problemas de
ansiedad, estrés o insomnio. Desde el punto de vista
de la fisiología (una ciencia del mundo Occidental)
se han dado muchas explicaciones a estos efectos beneficiosos,
algunas de éstas son: regulación del sistema
nervioso autónomo disminuyendo el tono del sistema nervioso
simpático (parte del sistema nervioso asociada a la “activación” y
al estrés), activación de los sistemas neuromusculares
antagonistas que producirían una respuesta de relajación
en el sistema neuromuscular y estimulación del sistema
límbico a través de la meditación (Ref.
1).
La depresión constituye uno de los trastornos psiquiátricos
más frecuentes en la población general. Los síntomas
habituales son: ánimo decaído, insomnio, pérdida
de apetito, tristeza, sensación de falta de energía,
desmotivación y abandono de las actividades que previamente
causaban placer. Consituye una afectación de todas las
funciones del individuo (física, cognitiva, volitiva,
etc.). La Organización Mundial de la Salud (OMS) prevé que
la depresión puede ser en el año 2020 la segunda
causa de discapacidad en el mundo, solo por detrás de
las enfermedades cardiovasculares. Actualmente supone un gasto
a nivel sanitario muy importante, tanto a nivel de consumo
de recursos (visitas médicas, tratamientos farmacológicos)
como económicos (bajas laborales, etc.).
El tratamiento que ha mostrado ser efectivo en la mayor parte
de los casos de depresión diagnosticados por un médico
son los fármacos, en concreto los antidepresivos. Sin
embargo, existen varios estudios que muestran que entre los
problemas de salud que más generan búsqueda de
tratamientos alternativos son la depresión y los problemas
de ansiedad (Ref. 2 y 3), lo que muestra una tendencia a la
búsqueda de alivio de la depresión en métodos
alternativos a la medicina occidental. Davidson y colaboradores
llevaron a cabo un estudio en el que realizaron una encuesta
en Estados Unidos e Inglaterra con el fin de determinar la
frecuencia de trastornos psiquiátricos en pacientes
que recibían tratamientos de medicinas alternativas
y complementarias (Ref. 4). Los diagnósticos más
frecuentes fueron la depresión mayor (un tipo de depresión
moderada-severa) en el 52% de la muestra inglesa y en el 33%
de la muestra americana, y los trastornos de ansiedad (en un
46% y un 30%, respectivamente). Esto puede estar debido, no
solo por su potencial mejoría en los síntomas
o alivio de los mismos, sino también por evitar los
efectos adversos de los fármacos o por la búsqueda
de una atención recibida más holística
o con más tiempo y dedicación de la que son capaces,
debido a la presión asistencial, los médicos.
Recientemente existe un aumento en la publicación en
revistas médicas y científicas de investigaciones
sobre la aplicación clínica del yoga en diversos
problemas de salud, con un aumento de la realización
de ensayos clínicos y un aumento de la evidencia científica
sobre el tema. Los ensayos clínicos realizados han sido
el uso del yoga para la depresión, la ansiedad, problemas
cardiovasculares (como hipertensión o enfermedades del
corazón), asma o diabetes.
En la sección de este mes presentaremos los resultados
de un artículo de revisión publicado en una de
las revistas de psiquiatría más relevantes, Journal
of Affective Disorders (Revista de Trastornos Afectivos)
publicada en el 2005, que resume la evidencia científica
existente hasta el momento sobre el efecto del yoga sobre la
depresión (Ref. 5).
Para esta revisión solo incluyeron estudios controlados
y aleatorizados (los que en la jerarquía de calidad
de la evidencia científica aportan mayor calidad), con
participantes con depresión o trastorno depresivo y
cuya efectividad se midió a través de las escalas
de síntomas depresivos normalmente utilizadas en la
práctica clínica psiquiátrica habitual
y en los estudios científicos. Tras la búsqueda
y selección rigurosa, en el análisis fueron incluidos
cinco ensayos controlados y aleatorizados.
DISEÑO DE LOS ESTUDIOS
Uno de los estudios comparó dos técnicas de
relajación, una basada en el yoga (relajación
Broota) y otra la técnica de relajación progresiva
de Jacobson en pacientes con depresión neurótica
o reactiva, comparados con un grupo control que no recibió ningún
tipo de intervención (Ref. 6). Se observó una
mejoría de los síntomas psiquiátricos
en ambas técnicas de relajación, pero no en el
grupo control.
En otro estudio se estudió la efectividad de la técnica
Shavasana (relajación y respiración rítmica)
con un grupo en el que no se realizó ninguna intervención
en pacientes con depresión severa (Ref. 7). Se vió solo
en el grupo que realizó la técnica de yoga una
reducción importante de la puntuación en las
escalas de depresión.
Dos estudios estudiaron la efectividad del Yoga Sudarshan
Kriya (SKY) (Ref. 8 y 9). Uno de ellos comparando su efectividad
con la terapia electroconvulsiva y con antidepresivos en pacientes
diagnosticados de depresión severa. Se observó que
la mejoría en el grupo de terapia electroconvulsiva
fue mayor, pero en la del grupo del yoga era comparable a la
de los que recibían psicof ármacos.
Por último, un estudio comparó la efectividad
del yoga Iyengar en pacientes con depresión leve respecto
a un grupo control (no recibió ninguna intervención)
(Ref. 10). De nuevo se observó una mejoría en
las puntuaciones de escalas depresivas solo en el grupo que
había practicado esta técnica de yoga.
En ninguno de los estudios se observó ningún
efecto adverso derivado de la realización de las diferentes
prácticas de yoga. |

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ALGUNAS MATIZACIONES
Según los autores de la revisión
estos resultados deben interpretarse con precaución
debido a ciertas matizaciones.
En primer lugar, no se describieron ciertos
detalles básicos de la metodología
de los ensayos, como los procesos de asignación
a los grupos o la diferencia en las técnicas
de yoga utilizadas (se debería perfilar
cuál de ellas es más efectiva).
Por otro lado, cabe señalar que no en
todo tipo de pacientes es viable la realización
de técnicas de yoga, como en los pacientes
ancianos o en las personas con problemas de movilidad.
Por último, se ha de recordar que en
los pacientes deprimidos la motivación
queda gravemente afectada, por lo que es posible
que pacientes con depresión grave no puedan
beneficiarse de este tipo de terapias, debido
a su incapacidad en la realización de
las mismas. Sin embargo, cabe destacar que esto
mismo ocurre con tratamientos convencionales
como las psicoterapias o los fármacos,
que los pacientes cumplen de forma irregular
o los abandonan.
CONCLUSIONES
Los autores de esta revisión señalan
que los resultados hasta el momento indican efectos
potencialmente beneficiosos del yoga en los trastornos
depresivos. Se ha visto que no existen efectos
adversos importantes asociados a la práctica
de yoga. Además, la práctica de
yoga podría resultar una opción
atractiva en el tratamiento de la depresión,
sobre todo en las depresiones leves o moderadas. |
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REFERENCIAS
1. Riley. D., 2004.
Hatha yoga and the treatment o illness (commentary).
Altern. Ther. Health Med. 10 (2), 20-21.
2. Unutzer, J. et
al. 2000. Mental disorders and the use of the alternative
medicine: results from a national survey. Am. J. Psychiatry
157, 1851-1857.
3. Kessler, R. C.
et al. 2001. The use of complementary and alternative
therapies to treat anxiety and depression in the United
States. Am. J. Psychiatry 158, 289-294.
4. Davidson, J. R.
et al. 1998. Psychiatric disorders in primary care patients
receiving complementary medical treatments. Compr. Psychiatry
39 (1), 16-20.
5. Pilkington, k.
et al. 2005. Yoga for depression: the research evidence.
J Affect Disord. 2005 Dec;89(1-3):13-24
6. Broota, A. et
al. 1990. Efficacy of two relaxation techniques in depression.
J. Pers. Clin. Stud. 6 (1), 83-90.
7. Khumar, S. S.
et al. 1993. Effectiveness of Shavasana on depression
among university students. Indian J. Clin. Psychol. 20
(2), 82-87.
8. Janakiramaiah,
N. et al. 2000. Antidepressant efficacy of Sudarshan
Kiya Yoga (SKY) in melancholia: a randomized comparison
with electroconvulsive therapy (ECT) and imipramine.
J. Affect. Disord. 57, 225-259.
9. Rohini, F. P.
et al. 2000. A comparative study of full and partial
Sudarshan Kriya Yoga (SKY) in major depressive disorder.
NIMHANS J 18 (1-2), 53-57.
10. Woolery, A. et
al. 2004. A yoga intervention for young adults with elevated
symptoms of depression. Altern. Ther. Health Med. 10
(2). 60-63.
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