Editorial

Agradecemos la mención de Edwin L. Cooper, editor de Evidence-based Complementary and Alternative Medicine (eCAM) , en el editorial titulado: “eCAM: Moving Forward”, en el que menciona la significativa contribución de e-Digitalis por traducir artículos originales al castellano: “ En mi opinión, se trata de una contribución muy importante, dado el amplio uso y difusión del idioma castellano

Este mes The Lancet destaca un estudio realizado en el que se defienden los beneficios anticancerígenos de la píldora anticonceptiva. En el editorial de la revista publican:

“…Valerie Beral y sus colegas proporcionan un análisis definitivo de la asociación entre los anticonceptivos orales y el cáncer de ovario. En términos de población, los resultados son espectaculares. Los autores sugieren que durante los últimos 50 años, 200.000 casos de cáncer de ovario y 100.000 muertes por la enfermedad ya se han evitado en todo el mundo a través de la utilización de anticonceptivos orales. Ellos calculan que en el actual nivel de utilización de anticonceptivos, al menos 30.000 casos de cáncer de ovario podrían eventualmente ser prevenidos cada año…”

Las diversas afirmaciones y adjetivos que acompañan este estudio nos invitan a pensar una vez más que estamos en buen camino. Quizás no hemos encontrado una panacea definitiva para el cáncer de ovario, pero se está en buen camino. Este tipo de noticias nos invitan a trasladar nuestro pensamiento hacia un mundo de verdades y seguridad, en el cual podemos garantizar que entre diversas opciones un solo factor puede ser el más probable para definirnos en lo cierto e incierto, en la verdad o la mentira, en el bien o el mal, en nuestra eterna dualidad…

Sin dudarlo un momento, si fuese mujer y creyera controlar la relación entre causa y efecto y, además, pudiera omitir la multifactorialidad de cualquier proceso, estaría completamente convencida de tomar la píldora para poder descartar de mi dual lista otro de los insoportables riesgos de mi vida.

Quizá por el simple hecho de no cumplir con ninguno de estos requisitos, la dualidad que puede establecerse entre tomar o no tomar anticonceptivos orales, y su relación con el cáncer de ovario despierta mis dudas. En especial cuando se presenta bajo unos términos definitorios, y más cuando en la base de datos de la biblioteca de medicina de EEUU (Medline), a través de su mismo portal (Medline) nos informa de forma destacada:

“Fumar aumenta el riesgo de desarrollar efectos secundarios graves relacionados con los anticonceptivos orales, como por ejemplo, infarto, formación de coágulos y accidentes cerebrovasculares. Este riesgo es mayor en las mujeres mayores de 35 años de edad que fuman mucho (15 ó más cigarrillos por día). Si usted toma anticonceptivos orales, no debería fumar.”

Además de poder encontrar en la misma página (entre otras precauciones):

“Los anticonceptivos orales pueden aumentar las posibilidades de desarrollar tumores del hígado. Estos tumores no son una forma de cáncer, pero pueden romperse y causar graves hemorragias dentro del cuerpo. Los anticonceptivos orales también pueden aumentar las posibilidades de que usted desarrolle cáncer de seno o hígado, o de que tenga un infarto de miocardio, un accidente cerebrovascular, o un grave coágulo sanguíneo. Hable con su médicosobre los riesgos de tomar píldoras anticonceptivas.”

La gran importancia que puede conllevar este estudio en la lucha contra el cáncer de ovario no puede desdeñarse. Pero por otro lado, todos somos responsables en presentar la información, y en especial la que llega a cualquier lector no especializado con la investigación, libre de cualquier presunción de objetividad. Entendiendo que una presunción se define como aquella opinión a priori que no admite prueba en contrario ni réplica. En mi opinión, el editorial de The Lancet no cumple esta falta de presunción.

Jordi Vinadé
Editor de Digitalis

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Publicación de ISMET sobre investigación en Terapias Naturales 9 de Septiembre 2010

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