Perspectiva histórica

Entre 1928 y 1936, Edward Bach descubre y desarrolla la filosofía, junto con el método de aplicación, de la terapia con Flores de Bach. Edward Bach fue partidario de no hacer de esta terapia una técnica compleja, que conllevara una dificultad para resolver la formulación y aplicación de las diferentes esencias florales. De este modo, cualquier persona con una escasa o nula formación en técnicas psicoterapéuticas, podría hacer uso de ella. El lector mismo, puede comprobar la existencia de numerosos libros, artículos y recursos en la red, que ilustran sobre la indicación terapéutica de cada esencia floral.
Flores de Bach y psicoterapia

Bajo esta premisa se ha generalizado la difusión de esta terapia. Existen algunos autores, como la misma Claudia Stern, que han realizado aportaciones en línea con la psicoterapia, con el objetivo de profundizar sobre la terapia con Flores de Bach. Estas aportaciones se centran en mostrar las características más relevantes de cada esencia, que permiten vincular a cada remedio floral con una acción sobre un estado emocional. Sin duda, ello también ofrece más información para identificar conductas y perfiles personales, que posteriormente se relacionan con una o varias esencias florales. También se han aportado teorías sobre la evolución de estas conductas y posibles resoluciones de conflictos psicológicos.
Una de las primeras cuestiones que nos asalta sobre este tema, es la de ver cómo en esta terapia se aúnan dos conceptos; acción psicógena del propio remedio y psicoterapia. En un análisis a priori, ello equivaldría decir que conocer la acción metabólica del ibuprofeno, nos dotaría de la capacidad para realizar un diagnóstico y tratamiento de una enfermedad sensible al efecto de este fármaco…
O bien planteándolo de otro modo: ¿conocer la indicación más o menos precisa de un remedio floral, equivale a realizar una terapia?
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Por otro lado, la visión más generalizada de la terapéutica con Flores de Bach ofrece una filosofía o modo de entender el padecimiento emocional, bajo la perspectiva de cada esencia floral. De este modo, se obtiene una dimensión más amplia que la de conocer la acción concreta de un fármaco. Se trata pues, de analizar la información del paciente bajo un prisma propio de cada remedio floral.
En la medicina ortodoxa existen dos figuras que han separado este paradigma. El psicólogo basa su trabajo en el análisis de los procesos cognitivos, afectivos y del comportamiento humano. Su objetivo, en la psicología aplicada, es trabajar con las técnicas que permitan intervenir en los procesos mencionados, con el fin de lograr restablecer un estado de salud psíquica. La siguiente figura es la del psiquiatra, quien trabajará sobre los mismos procesos, pero a través de una batería de psicofármacos que ayuden a restablecer la salud. Son dos figuras que en el momento de trazar un plan terapéutico, deberían plantearse de forma conjunta. Cada una de estas ellas aborda la patología desde dos planos diferentes, siendo a veces difícil definir dónde trazar la frontera entre una y otra. |
Presumiblemente el terapeuta que utiliza las flores de Bach no tiene este obstáculo, en teoría se aventaja por peculiaridad de la propia terapia; comprendiendo las particularidad y globalidad de cada flor, le es suficiente para realizar terapia y prescripción. ¿Se trata entonces de una terapia basada en un concepto holístico?
Varios docentes en la terapia con Flores de Bach han descrito a sus alumnos los efectos desencadenados por el desbloqueo de un estado emocional concreto. Normalmente este efecto produce un nuevo estado emocional, que en un primer momento desestabiliza emocionalmente al propio paciente. Según estos mismos docentes hay que volver a formular la combinación de flores para tratar este nuevo estado. Esta técnica se irá sucediendo hasta que la persona recupere su equilibrio y salud emocional.
Recordemos el artículo “Hacia una Filosofía para las CAM: súper-sistema y ciencias epimédicas”, publicado en el nº 12 de DIGITALIS. Este nos proponía el sistema de leyes que rigen las diferentes estructuras entre sus relaciones jerárquicas:
“Las leyes que rigen los niveles más bajos de la naturaleza restringen aquellas que gobiernan los niveles más altos de su jerarquía, y muchos de los fenómenos que ocurren en los niveles más altos pueden ser explicados y restringidos por las reglas que gobiernan los más bajos”
Parece razonable pensar que una visión holista puede contemplar los diferentes niveles de jerarquía y comprender las relaciones subsistentes, tanto de modo transversal entre los factores del mismo nivel, como verticalmente entre los de diferentes niveles. Se trata de una visión ecosistémica, en la que el comportamiento de cada elemento condiciona la relación con otro de su misma condición, y las relaciones con su entorno. Del mismo modo, este entorno también condiciona las relaciones entro los mismos sujetos de un mismo nivel. Se trata de un complejo sistema de continua retroalimentación, en el que cada proceso, cada elemento, puede ser objeto y/o provocar nuevas modificaciones.
En el contexto emocional encontramos todas estas relaciones y niveles. Realizar una terapia de un modo holístico, en el cual se trata de intervenir contemplando todo el conjunto y las relaciones existentes, más que en una intención, se convierte en un intenso proceso de aprendizaje. La Terapia con Flores de Bach tiene por objeto tratar las emociones. Nos preguntamos si conocer las emociones y las posibles modificaciones que cada esencia floral puede provocar, ¿es suficiente para abordar el sufrimiento emocional de una persona bajo un concepto holístico?
Bajo mi punto de vista no es suficiente. Subestimar la complejidad emotiva puede dar como resultado, intervenciones terapéuticasmás o menos temerarias. Por otro lado también hay que valorar el objetivo pretendido mediante la terapia. Si la intención es buscar un alivio en la situación que soporta el paciente, quizá con tan sólo conocer la acción y modo de empleo de las flores será suficiente. Pero si por el contrario, pretendemos que la persona atendida, realice un verdadero proceso de superación y resolución de su estado, será necesario que “comprenda” el modo en cómo adquiere las capacidades que le permiten superar su proceso.
Si se desestiman “las capacidades", puede resultar que la persona atendida supedite su proceso resolutivo a las esencias florales o al mismo terapeuta, y con ello también puede vetarse una de las capacidades más excelentes: lograr emplear herramientas para autogestionar la salud.
En psicoterapia pueden abordarse las capacidades desde diferentes puntos de vista: realizando un trabajo dirigido hacia mostrarlas, o bien dirigido hacia utilizar las que ya disponemos, o realizar una psicoterapia para desarrollar nuevas capacidades.
Las dos primeras opciones son comunes: mostrar o despejar los obstáculos para conocer las propias capacidades, puede resolver eficazmente un bloqueo de una situación; Utilizar con una nueva intención las capacidades de las que ya disponemos, consigue acercarnos para conseguir un propósito, que a priori, puede parecer inalcanzable.
Pero desarrollar nuevas capacidades, está en consonancia con uno de los objetivos más gratificantes de cualquier terapia: proyectar nuevas condiciones que permitan liberar la percepción deaspectos limitantesnegativos, y poder situarnos en un proceso de consciencia que ofrezca los elementos necesarios para lograr un estado de salubridad emocional.
Sin duda la terapia con flores de Bach puede ser una imporante herramienta para lograr potenciar cualquier capacidad, pero quizá sea necesario discutir en que área del proceso terapéutico deben quedar circunscritas.
Desde el comié editorial de Digitalis con frecuencia revisamos la literatura científica en busca de nuevos artículos sobre las Flores de Bach, y nos llama la atención comprobar que es una de las áreas sobre las que menos se publica, lo cual contrasta con la amplia difusión y uso de que gozan en la actualidad. Por ser un tema de tan amplio interés, le daremos cabida en este y futuros números de Digitalis (véase número de Octubre 2007 “¿Juegan las Flores de Bach un papel en el control del dolor?”).
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