Los misterios del Chocolate

Durante los últimos años, el chocolate ha despertado el interés de muchos científicos, los cuales (posiblemente movidos las pasiones culinarias que despierta esta sustancia) han llevado a cabo un buen número de estudios con la finalidad de intentar desentrañar los misterios biológicos que envuelven a esta sustancia. Mucho se ha escrito últimamente sobre el chocolate, y en este artículo queremos hacernos eco de una serie de artículos publicados en los últimos años en una de las revistas médicas más prestigiosas (The Lancet).

Sin duda, el chocolate es uno de los alimentos preferidos por mucha gente, y su consumo ha aumentado espectacularmente en las últimas décadas, especialmente en los países desarrollados. Tradicionalmente, el chocolate ha sido considerado un alimento nocivo, dado su elevado contenido calórico. Si embargo, desde hace algunos años sabemos que el chocolate tiene unas propiedades antioxidantes extraordinarias. Estas propiedades le vienen dadas por su alto contenido en flavonoides, un grupo de compuestos químicos con propiedades antioxidantes que están presentes en una gran variedad de plantas. Así, se ha demostrado que los flavonoides promueven diversos efectos beneficiosos para el sistema cardiovascular, entre los que se incluyen una disminución de la oxidación del colesterol LDL (lipoproteínas de baja densidad, también conocidas como colesterol “malo”), una inhibición de la agregación plaquetaria (lo cual produce el riesgo de formación de coágulos sanguíneos y por tanto disminuye la probabilidad de sufrir un ictus o un infarto de miocardio), así como un descenso de las respuestas inflamatorias inmunitarias del organismo, que son causantes de la arteriosclerosis (1-5). Por decirlo de una forma más simple, los flavonoides del chocolate actuarían como una pequeña dosis de aspirina.

El alto contenido en flavonoides hace que el chocolate sea un alimento que no se descompone fácilmente. De hecho, estas características del chocolate fueron utilizadas durante la II Guerra Mundial, en la que en las épocas de escasez de alimentos las tropas norteamericanas tenían que recurrir al chocolate como única fuente de alimentación (3 barritas al día) .

Cuando salieron a la luz estos estudios iniciales sobre las propiedades beneficiosas y cardioprotectoras del chocolate, se crearon unas expectativas (en uno de los artículos del Lancet lo describen como “doctor, ya que Ud. me ha diagnosticado arteriosclerosis, ¿sería conveniente que comiera más trufas?”), que posteriormente han sido debidamente matizadas en estudios subsiguientes. Por ejemplo, en un editorial publicado en el Lancet en 2007 (1) titulado “El diablo en el chocolate negro” se advierte de los peligros de generalizar las propiedades saludables del chocolate negro a otros tipos de chocolate, concretamente el chocolate blanco o el chocolate con leche. En efecto, los estudios han puesto de manifiesto que estos tipos de chocolate suelen carecer de los flavonoides que posee el chocolate negro, y por lo tanto no poseen efectos beneficiosos sobre el organismo. No solo eso, sino que además su alto contenido en calorías los hace alimentos a evitar para mantener una dieta saludable y evitar el sobrepeso y la obesidad.

Otro especto importante a tener en cuenta es el hecho de que en muchos tipos de chocolate (incluso algunos tipos de chocolate negro) los flavonoides, que tienen un sabor amargo, están ausentes debido a los procesos químicos que sufre el chocolate durante su preparación. En estos casos, el chocolate negro se comporta igual que el chocolate blanco o el chocolate con leche, simplemente como una comida con un elevado contenido calórico y desprovista de sustancias beneficiosas para el organismo.

Además de los flavonoides, el chocolate posee otros ingredientes activos (o es capaz de inducir la secreción de ciertas sustancias en el organismo), que dan lugar a una variedad de efectos fisiológicos y psicológicos (ver Tabla 1).


Conclusión

¿Cuál sería, pues, la recomen­dación más sensata respecto al consumo de chocolate? En principio, el chocolate blanco y el chocolate con leche deberían ser consumidos con moderación, dado el elevado contenido calórico, y especialmente el alto contenido en grasas y azúcares. Por otra parte, el chocolate negro podría ser un alimento altamente beneficioso para incluir en nuestra dieta cotidiana, pero sería muy conveniente encontrar una marca de chocolate que tenga un elevado contenido de cacao y conserve intactos los flavonoides (algunos fabricantes ya incluyen información al respecto en las etiquetas de los productos). Sin duda, este tipo de chocolate negro más saludable por su alto contenido en flavonoides será un poco más amargo que los otros tipos de chocolate, pero ciertamente merece la pena acostumbrar nuestros paladares a un alimento con unas propiedades nutricionales tan excelentes .

REFERENCIAS

1. The devil in the dark chocolate. The Lancet - Vol. 370, Issue 9605, 22 December 2007, Page 2070

2. Antioxidants in chocolate. Andrew L Waterhouse, Joseph R Shirley, Jennifer L Donovan. The Lancet - Vol. 348, Issue 9030, 21 September 1996, Page 834

3. Chocolate as a source of tea flavonoids. Ilja CW Arts, Peter CH Hollman, Daan Kromhout. The Lancet - Vol. 354, Issue 9177, 7 August 1999, Page 488

4. Chocolate contains additional flavonoids not found in tea. Sheryl A Lazarus, John F Hammerstone, Harold H Schmitz. The Lancet - Vol. 354, Issue 9192, 20 November 1999, Page 1825

5. Chocolate—more a food than a medicine. The Lancet - Vol. 366, Issue 9486, 20 August 2005, Page 608

6. Parker G, Parker I, Brotchie H. Mood state effects of chocolate. J Affect Disord. 2006 Jun;92(2-3):149-59. Epub 2006 Mar 20

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Publicación de ISMET sobre investigación en Terapias Naturales 7 de Septiembre 2010

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